Hay ciudades donde los inviernos no se miden en días con nieve, sino en semanas por debajo de los -40°C, y donde la vida cotidiana —ir al trabajo, abrir un restaurante, llevar a los niños al colegio— sigue funcionando con una infraestructura pensada para el frío extremo. Estas son algunas de las ciudades habitadas más frías del planeta, repartidas entre Siberia, Mongolia y el norte de América.
Yakutsk, Rusia: la ciudad más fría del planeta
Yakutsk, en Siberia oriental, es considerada la ciudad más fría del mundo entre las que superan los 100.000 habitantes (tiene más de 300.000). En enero la temperatura media ronda los -40°C, con mínimas históricas cercanas a los -64°C. Pese a ello, la ciudad tiene universidad, aeropuerto propio y un mercado de pescado congelado al aire libre que es una de sus postales más conocidas.
Norilsk, Rusia: la ciudad industrial del Ártico
Norilsk, al norte del círculo polar ártico, es una de las ciudades más grandes construidas sobre el permafrost. Vive del níquel y otros metales que se extraen en sus minas, y durante unas seis semanas al año no sale el sol en absoluto. No existe carretera de acceso desde el resto de Rusia: solo se llega por avión o, en los meses de deshielo, por barco.
Ulán Bator, Mongolia: la capital más fría del mundo
Con una temperatura media anual por debajo de 0°C, Ulán Bator es la capital más fría del planeta. En invierno, las gers (las tiendas tradicionales mongolas) que rodean la ciudad se calientan con estufas de carbón, lo que convierte a la ciudad en una de las más contaminadas del mundo en esos meses, pese al frío extremo.
Harbin, China: el frío convertido en festival
Harbin, en el noreste de China, registra inviernos de hasta -30°C, pero en vez de ocultarlos los celebra: cada enero acoge el Festival Internacional de Hielo y Nieve de Harbin, con esculturas de hielo de varios pisos de altura iluminadas por la noche, uno de los eventos de turismo invernal más visitados de Asia.
Fairbanks, Alaska (EE. UU.): vivir bajo la aurora boreal congelada
Fairbanks, en el interior de Alaska, puede bajar de los -40°C en pleno invierno, con tan pocas horas de luz que en diciembre apenas hay unas 4 horas de sol al día. A cambio, su cielo despejado y su latitud la convierten en uno de los mejores lugares del mundo para ver la aurora boreal en casi cualquier noche clara entre septiembre y abril.
Cómo se vive con temperaturas bajo cero durante meses
En estas ciudades, los edificios cuentan con calefacción centralizada y tuberías de agua que recorren la ciudad por encima o muy por debajo del suelo para evitar que se congelen. Es habitual dejar los motores de los coches encendidos durante horas en los aparcamientos, y los colegios suelen cerrar solo cuando las temperaturas bajan de umbrales extremos, no por la simple presencia de nieve.
Preguntas frecuentes sobre las ciudades más frías del mundo
Yakutsk, en Siberia, es la más fría entre las ciudades con más de 100.000 habitantes, con una media en enero de alrededor de -40°C.
Ulán Bator, la capital de Mongolia, con una temperatura media anual por debajo de los 0°C.
Las mínimas en Norilsk pueden rondar los -50°C en pleno invierno, y la ciudad pasa semanas sin ver el sol.
Casi siempre por recursos naturales —minería, petróleo, pesca— o por ser capitales administrativas, lo que atrae población e infraestructura pese al clima extremo.
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