En la mayoría de fronteras del mundo no hay nada más que una línea en el mapa, pero en un puñado de lugares esa línea atraviesa literalmente calles, plazas y hasta tiendas. Estas son algunas de las ciudades que están repartidas entre dos países distintos, con dos gobiernos, dos monedas y a veces dos idiomas conviviendo puerta con puerta.
Baarle-Hertog y Baarle-Nassau: Bélgica y Países Bajos en la misma calle
En el sur de los Países Bajos existe un enclave belga formado por más de veinte parcelas sueltas, mezcladas con territorio neerlandés calle por calle, a veces casa por casa. Una franja pintada en el suelo marca la frontera, que en ocasiones cruza directamente por delante de una tienda: durante décadas, si cerraba antes en un país que en el otro, los clientes solo tenían que cambiar de acera para seguir comprando.
Nicosia, Chipre: la última capital dividida de Europa
Nicosia es la única capital del mundo que sigue dividida por un muro desde 1974, con la zona grecochipriota al sur y la zona turcochipriota al norte, separadas por la llamada «línea verde» patrullada por la ONU. Desde 2003 varios pasos fronterizos permiten cruzar a pie entre ambas partes de la ciudad, algo impensable durante casi treinta años.
Görlitz y Zgorzelec: una ciudad alemana partida por el río Neisse
Hasta 1945, Görlitz era una única ciudad alemana. Al trazarse la nueva frontera tras la Segunda Guerra Mundial sobre el río Neisse, la orilla este pasó a Polonia y se convirtió en la ciudad de Zgorzelec, mientras que la orilla oeste siguió siendo alemana. Hoy un puente peatonal conecta ambas partes, que comparten casco histórico y funcionan casi como una sola ciudad.
Narva e Ivangorod: Estonia y Rusia separadas por un puente
Narva, en el extremo este de Estonia, está separada de la rusa Ivangorod por apenas el ancho del río Narva, cruzado por el puente de la Amistad. Desde ambas orillas se ven sendas fortalezas medievales, una estonia y otra rusa, construidas antiguamente para vigilarse la una a la otra.
Tornio y Haparanda: Finlandia y Suecia comparten hasta el centro comercial
Tornio (Finlandia) y Haparanda (Suecia) funcionan de facto como una sola ciudad transfronteriza, con un centro comercial, un campo de golf y varias calles que cruzan de un país a otro sin ningún control. Es habitual que sus habitantes trabajen en un país y vivan en el otro, cambiando de huso horario varias veces al día.
Por qué existen ciudades divididas entre países
Casi siempre son el resultado de fronteras trazadas después de guerras, tratados o acuerdos medievales que no tuvieron en cuenta el trazado real de un núcleo urbano ya existente. En la Europa actual, la mayoría de estas ciudades aprovechan los acuerdos de libre circulación para funcionar casi como una sola localidad, salvo excepciones como Nicosia, todavía marcada por un conflicto sin resolver.
Preguntas frecuentes sobre las ciudades divididas entre países
Nicosia, en Chipre, dividida entre la zona grecochipriota y la turcochipriota desde 1974.
Sí, al estar ambos países dentro del espacio Schengen no hay control fronterizo: la frontera solo está marcada con líneas pintadas en el suelo.
Por el trazado de la frontera sobre el río Neisse tras la Segunda Guerra Mundial, que repartió una misma ciudad alemana entre los dos países.
Sí, hay más casos similares en el mundo, como algunas poblaciones fronterizas entre Estados Unidos y México, aunque las de este artículo están entre las más conocidas en Europa.
Si te interesan las fronteras poco convencionales, en las fichas de Bélgica, Países Bajos y Chipre tienes más paisajes y lugares de estos países.
