China es el tercer país más grande del mundo, con paisajes que van desde picos de piedra arenisca que parecen flotar entre la niebla hasta montañas de roca estratificada en bandas de colores, pasando por la construcción humana más larga jamás levantada y lagos de un turquesa producido por minerales disueltos en el agua.
Zhangjiajie, los pilares que inspiraron Avatar
En la provincia de Hunan, el Parque Nacional de Zhangjiajie alberga más de 3.000 columnas de arenisca de cuarzo, algunas de más de 200 metros de altura, formadas por millones de años de erosión. Uno de los picos, rebautizado oficialmente como «Montaña Avatar Aleluya» en 2010, inspiró directamente los paisajes flotantes de la película de James Cameron. El puente de cristal de Zhangjiajie, suspendido sobre un cañón de 300 metros de profundidad, es el puente peatonal de cristal más alto y largo del mundo.
Zhangjiajie, HunanEl río Li y los campos de Yangshuo
Cerca de Guilin, en el sur del país, el río Li serpentea entre picos de piedra caliza (karst) cubiertos de vegetación que emergen verticalmente de campos de arroz y plantaciones de bambú, un paisaje que lleva siglos apareciendo en la pintura tradicional china como ideal de armonía entre naturaleza y agua. El tramo entre Guilin y Yangshuo, recorrido habitualmente en balsa de bambú, es el más fotografiado de todo el país.
Río Li, YangshuoLa Gran Muralla
Construida y reconstruida a lo largo de más de 2.000 años por distintas dinastías, la Gran Muralla se extiende, sumando todos sus ramales, a lo largo de más de 21.000 kilómetros, aunque solo una fracción permanece en buen estado de conservación. El tramo de Jinshanling, menos restaurado y mucho menos concurrido que el de Badaling (el más cercano a Pekín), serpentea sobre crestas montañosas con torres de vigilancia originales, ofreciendo una imagen mucho más auténtica de cómo era la muralla hace siglos.
Gran Muralla ChinaJiuzhaigou, el valle de los lagos multicolor
En la provincia de Sichuan, el Valle de Jiuzhaigou alberga más de un centenar de lagos de un turquesa y azul intensos, producidos por el carbonato cálcico disuelto en el agua, además de cascadas escalonadas y bosques que cambian de color según la estación. En otoño, el contraste entre el agua turquesa y el follaje rojo y dorado de los árboles crea uno de los paisajes más fotografiados de toda la China occidental.
Valle de JiuzhaigouLas montañas arcoíris de Zhangye Danxia
En la provincia de Gansu, las formaciones de Zhangye Danxia muestran bandas de rojo, naranja, amarillo y verde en la ladera de las montañas, resultado de la acumulación de distintos minerales en capas de arenisca a lo largo de 24 millones de años, posteriormente plegadas y expuestas por la actividad tectónica. El efecto es más intenso justo después de la lluvia, cuando la roca mojada intensifica los colores, y al atardecer, cuando la luz rasante resalta el relieve de cada capa.
Montañas de Zhangye DanxiaEl Tíbet y el campamento base del Everest
En la meseta tibetana, la más alta y extensa del mundo, el lado norte (chino) del Everest ofrece acceso en vehículo hasta un campamento base situado a 5.200 metros de altitud, desde donde se puede ver la cara norte de la montaña más alta del planeta sin necesidad de ser alpinista. El lago Namtso, uno de los lagos salados más altos del mundo a 4.718 metros, refleja las montañas nevadas circundantes en un azul casi irreal por la pureza del aire a esa altitud.
Cuándo ir
La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son las mejores estaciones para la mayor parte del país, con temperaturas suaves tanto en Zhangjiajie como en Guilin. Jiuzhaigou tiene su momento más espectacular en otoño, cuando el follaje cambia de color. El Tíbet se visita mejor entre abril y octubre, ya que los pasos de montaña pueden cerrarse por nieve el resto del año, y conviene planificar con antelación por los permisos especiales que exige la región.
Conclusión
De los pilares flotantes de Zhangjiajie a las montañas arcoíris de Gansu, pasando por la construcción más larga jamás levantada y lagos turquesa en los que se refleja el Everest, China ofrece una escala y una variedad de paisajes que pocos países pueden igualar.
