India es un subcontinente dentro de un país: en su territorio caben desde los picos más altos del Himalaya hasta desiertos de dunas doradas, pasando por una de las regiones más lluviosas del planeta y puentes vivos tejidos con raíces de árboles durante generaciones. Pocos países reúnen tanta diversidad climática y geográfica en un espacio tan conectado por la cultura y la historia.

El desierto de Thar, en Rajastán

Cerca de Jaisalmer, la «ciudad dorada», el desierto de Thar se extiende en dunas onduladas que cambian de tono según la hora del día, del amarillo pálido del mediodía al naranja intenso del atardecer. Los safaris en camello hasta las dunas de Sam, donde es posible pasar la noche bajo un cielo casi sin contaminación lumínica, son la forma tradicional de experimentar esta región, una de las zonas habitadas más áridas del sur de Asia.

Desierto de Thar, JaisalmerDesierto de Thar, Jaisalmer

Ladakh y el lago Pangong

En el extremo norte del país, en pleno Himalaya, la región de Ladakh se asienta a más de 3.000 metros de altitud, con paisajes más parecidos al Tíbet que al resto de India, tanto por su geografía como por su herencia budista. El lago Pangong, compartido con China, cambia de color a lo largo del día —de azul a verde y violeta— según el ángulo de la luz sobre sus 4.350 metros de altitud, en uno de los lagos de agua salada más altos del mundo.

Lago Pangong, LadakhLago Pangong, Ladakh

El Valle de las Flores

En el estado de Uttarakhand, en el Himalaya, el Valle de las Flores se cubre cada año, entre julio y septiembre, de más de 300 especies de flores alpinas que tapizan el suelo del valle en un tapiz de colores, rodeado de picos nevados de más de 6.000 metros. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, permanece cerrado el resto del año por la nieve, lo que limita su visita a esta ventana muy concreta de verano.

Valle de las Flores, UttarakhandValle de las Flores, Uttarakhand

Los backwaters de Kerala

En el suroeste del país, los backwaters de Kerala forman una red de más de 900 kilómetros de canales, lagunas y ríos paralelos a la costa, navegables en house boats tradicionales (kettuvallam) que antiguamente se usaban para transportar arroz y especias. El verde intenso de los cocoteros que bordean los canales, combinado con la vida cotidiana de los pueblos ribereños, ofrece un ritmo de viaje mucho más lento que el resto del país.

Backwaters de KeralaBackwaters de Kerala

Meghalaya y los puentes de raíces vivas

En el noreste de India, Meghalaya («la morada de las nubes») alberga Mawsynram y Cherrapunji, de las localidades más lluviosas del planeta, con más de 11.000 mm de precipitación anual en algunos años. Esa humedad constante ha permitido que las comunidades khasi desarrollen durante generaciones puentes construidos entrelazando las raíces vivas de árboles de caucho, que siguen creciendo y fortaleciéndose con el tiempo —algunos tienen más de 500 años y pueden soportar el peso de 50 personas a la vez.

Ghats del Ganges, VaranasiGhats del Ganges, Varanasi

Varanasi y el río Ganges

Una de las ciudades habitadas de forma continua más antiguas del mundo, Varanasi se extiende a lo largo del río Ganges en una sucesión de ghats (escalinatas de piedra) donde conviven rituales religiosos, cremaciones y la vida cotidiana de miles de personas cada amanecer. La niebla del río mezclada con el humo de las piras y la luz del amanecer sobre el agua crea una de las estampas más intensas y características de toda India.

Cuándo ir

El invierno (octubre-marzo) es la mejor época para la mayor parte del país, con temperaturas suaves tanto en Rajastán como en el sur. El Valle de las Flores solo se puede visitar entre julio y principios de septiembre, en plena temporada de monzón, precisamente porque esa lluvia es la que hace florecer el valle. Ladakh, por su altitud, se visita mejor entre junio y septiembre, cuando los pasos de montaña permanecen abiertos tras el deshielo.

Conclusión

De las dunas doradas de Rajastán a los lagos de altura del Himalaya, pasando por puentes tejidos con raíces vivas y canales navegables entre cocoteros, India ofrece una variedad de paisajes y climas que explica por qué se la suele describir como un continente dentro de un país.

Paisajes bonitos