Corea del Sur combina montañas que explotan en colores intensos cada otoño, una isla volcánica declarada tres veces Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y campos de té verde escalonados sobre colinas junto al mar. Es un país compacto, pero con una variedad de paisajes que cambian radicalmente entre sus cuatro estaciones.

La isla de Jeju

Formada por la actividad del volcán Hallasan, el pico más alto de Corea del Sur con 1.947 metros, Jeju es la única localización del mundo con tres distinciones distintas de la UNESCO: Reserva de la Biosfera, Patrimonio de la Humanidad y Geoparque Mundial. Bajo su superficie se extiende uno de los sistemas de tubos de lava mejor conservados del planeta, incluido Manjanggul, uno de los más largos del mundo, con columnas de lava solidificada de hasta siete metros de altura.

Isla de JejuIsla de Jeju

El Parque Nacional de Seoraksan

En el noreste del país, Seoraksan es considerado el parque nacional más bello de Corea del Sur, con picos de granito escarpado, templos budistas centenarios escondidos entre la vegetación y uno de los espectáculos de otoño más intensos de todo el este de Asia. Entre finales de septiembre y mediados de octubre, el follaje se tiñe de rojo, naranja y amarillo en un fenómeno que los propios coreanos siguen con la misma devoción que la floración de los cerezos en primavera.

Otoño en SeoraksanOtoño en Seoraksan

Los campos de té de Boseong

En el sur de la península, las plantaciones de té verde de Boseong cubren las colinas en hileras onduladas que siguen la topografía del terreno, produciendo buena parte del té verde del país desde la década de 1930. La niebla matutina, habitual en la zona por su proximidad al mar, envuelve con frecuencia las hileras de arbustos, creando una de las estampas agrícolas más fotografiadas de Corea del Sur.

Campos de té, BoseongCampos de té, Boseong

La bahía de Suncheon

En la costa sur, Suncheon alberga el mayor humedal de juncos (phragmites) de Corea del Sur, un ecosistema de marismas que sirve de refugio a miles de aves migratorias, incluidas grullas de corona roja en peligro de extinción. Al atardecer, la luz dorada sobre los canales serpenteantes entre los juncos, vista desde el mirador de Yongsan, se ha convertido en una de las imágenes más compartidas del país en redes sociales.

Bahía de SuncheonBahía de Suncheon

Las costas de Jeju y las haenyeo

La costa de Jeju combina playas de arena negra volcánica con acantilados como los de Jusangjeolli, formados por columnas de basalto hexagonales similares a las de la Calzada del Gigante en Irlanda. La isla es también el hogar de las haenyeo, mujeres buzo que durante generaciones han recolectado marisco conteniendo la respiración sin equipo de oxígeno, una tradición reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial.

Acantilados de Jusangjeolli, JejuAcantilados de Jusangjeolli, Jeju

Cuándo ir

El otoño (finales de septiembre a mediados de noviembre) es la temporada estrella para Seoraksan y buena parte del país, con el follaje cambiando de color de norte a sur a medida que avanzan las semanas. La primavera (abril-mayo) trae la floración de los cerezos, mientras que Jeju, por su clima más templado, se puede visitar con buen tiempo entre abril y junio y entre septiembre y octubre, evitando el calor húmedo del verano y la temporada de tifones.

Conclusión

De los tubos de lava de Jeju al otoño intenso de Seoraksan, pasando por campos de té envueltos en niebla y humedales donde anidan grullas en peligro de extinción, Corea del Sur ofrece una variedad de paisajes que cambia radicalmente según la estación del año en que se visite.

Paisajes bonitos