Vivir a más de 3.000 o incluso 5.000 metros sobre el nivel del mar implica respirar con un 40-50% menos de oxígeno que a nivel del mar, y aun así millones de personas lo hacen a diario en algunas de las ciudades más altas del planeta. La mayoría se concentran en los Andes sudamericanos y el Himalaya, dos de las cordilleras donde la altitud y la vida urbana llevan siglos conviviendo.
La Rinconada, Perú: el asentamiento permanente más alto del mundo
La Rinconada, en los Andes peruanos, se asienta a unos 5.100 metros de altitud, lo que la convierte en el asentamiento humano permanente más alto del planeta. Creció en torno a la minería de oro en condiciones extremas: temperaturas bajo cero casi todo el año y un aire tan enrarecido que los recién llegados necesitan días para aclimatarse. No tiene alcantarillado ni muchos de los servicios básicos de una ciudad convencional, pero sigue atrayendo a miles de mineros por la fiebre del oro.
El Alto, Bolivia: la gran ciudad más alta del mundo
El Alto, junto a La Paz, se asienta a unos 4.150 metros y, con cerca de un millón de habitantes, es con diferencia la gran ciudad más alta del planeta en términos de tamaño real. Creció explosivamente en las últimas décadas por la migración desde zonas rurales del altiplano boliviano, y hoy funciona casi como una ciudad hermana de La Paz, conectada por uno de los sistemas de teleférico urbano más grandes del mundo.
La Paz y Potosí, Bolivia: dos capitales en las nubes
La Paz, sede del gobierno boliviano a unos 3.640 metros, es la capital de facto más alta del mundo (Sucre es la capital constitucional, a menor altitud). Potosí, también en Bolivia, se asienta a más de 4.000 metros y financió buena parte del imperio español gracias a sus minas de plata, cuando era una de las ciudades más ricas y pobladas del planeta en el siglo XVII.
Lhasa, Tíbet: la ciudad sagrada del techo del mundo
Lhasa, en la meseta tibetana, se encuentra a unos 3.650 metros de altitud y es el centro espiritual del budismo tibetano, con el Palacio de Potala como su gran símbolo. Su altitud, similar a la de La Paz, la convierte en una de las pocas grandes ciudades de Asia donde el mal de altura es una preocupación real para cualquier visitante que llegue desde el nivel del mar.
Cusco y Quito: altitud con pasado imperial
Cusco, antigua capital del imperio inca a unos 3.400 metros, obliga a casi todos los visitantes a tomarse un día de aclimatación antes de subir a Machu Picchu. Quito, la capital de Ecuador, está a unos 2.850 metros y es, junto con La Paz, una de las capitales más altas de América, con el volcán Pichincha vigilando la ciudad desde sus laderas.
Qué le pasa al cuerpo humano a estas altitudes
Por encima de los 2.500 metros, el cuerpo empieza a producir más glóbulos rojos para compensar la menor presión de oxígeno, un proceso de aclimatación que tarda días o semanas. Las poblaciones que han vivido generaciones enteras en los Andes y el Himalaya han desarrollado adaptaciones genéticas específicas —mayor capacidad pulmonar, distinta regulación de la hemoglobina— que facilitan la vida a estas alturas, algo que la ciencia todavía sigue estudiando en comunidades como las de los Andes bolivianos o el Tíbet.
Preguntas frecuentes sobre las ciudades más altas del mundo
La Rinconada, en Perú, a unos 5.100 metros, es el asentamiento humano permanente más alto. Si se habla de una gran ciudad con cientos de miles de habitantes, El Alto, en Bolivia, a 4.150 metros, ocupa ese puesto.
El cuerpo necesita un periodo de aclimatación, y algunas personas desarrollan mal de altura. Las poblaciones que llevan generaciones viviendo en los Andes o el Himalaya han desarrollado adaptaciones genéticas que facilitan la vida en esas condiciones.
Porque el altiplano andino ofrece tierras relativamente llanas para la vida urbana, además de recursos mineros que atrajeron población desde la época colonial e incluso antes, con el imperio inca.
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