Los Emiratos Árabes Unidos son mucho más que los rascacielos de Dubái: un país donde el desierto rojo del interior, las montañas de Hajar y las costas del golfo Pérsico conviven con ciudades futuristas construidas en apenas medio siglo. Siete emiratos, un paisaje que va de las dunas infinitas a los arrecifes de coral.

Burj Khalifa y el horizonte de Dubái

El edificio más alto del mundo, con más de 828 metros, domina un horizonte de rascacielos que hace treinta años era solo desierto costero. Desde su mirador en el piso 148, la vista alcanza tanto la ciudad como el golfo Pérsico y las dunas que todavía rodean la metrópolis.

El Burj Khalifa y el horizonte de DubáiEl Burj Khalifa y el horizonte de Dubái

El desierto de Liwa

En el extremo suroeste del país, cerca de la frontera con Arabia Saudí, se extiende uno de los paisajes de dunas más espectaculares del mundo: el borde del desierto de Rub al-Khali (el «Cuarto Vacío»), con dunas que superan los 100 metros de altura y cambian de forma con el viento.

El desierto de LiwaEl desierto de Liwa

Las montañas de Hajar

En el emirato de Ras al-Jaima, la cordillera de Hajar ofrece un paisaje árido y escarpado muy distinto al desierto plano: cañones profundos, pueblos de piedra abandonados y el Jebel Jais, el pico más alto de los Emiratos, con el zip line más largo del mundo colgando sobre el valle.

Las montañas de Hajar, en Ras al-JaimaLas montañas de Hajar, en Ras al-Jaima

El oasis de Al Ain

Conocido como el «Jardín del Golfo», Al Ain conserva uno de los sistemas de riego subterráneo (falaj) más antiguos de Arabia, declarado Patrimonio de la Humanidad junto con sus palmerales. Es un contraste verde en medio del desierto, con fuertes de barro y montañas cercanas como el Jebel Hafeet.

La Gran Mezquita de Jeque ZayedLa Gran Mezquita de Jeque Zayed

La Gran Mezquita de Jeque Zayed

En Abu Dabi, una de las mezquitas más grandes del mundo, con 82 cúpulas de mármol blanco, la alfombra tejida a mano más grande del planeta y candelabros de cristal de Swarovski. De noche, su iluminación que sigue las fases de la luna la convierte en uno de los paisajes arquitectónicos más fotografiados del golfo.

La costa y los arrecifes del golfo Pérsico

Las aguas turquesas del golfo bañan playas artificiales como la Palm Jumeirah y naturales como las de Fujairah, en la costa este sobre el golfo de Omán. Los arrecifes de coral cercanos a Abu Dabi y las islas de Sir Bani Yas, convertida en reserva de fauna salvaje, muestran un lado marino menos conocido del país.

Safari por las dunas rojasSafari por las dunas rojas

Safaris por las dunas

Las dunas rojas cerca de Dubái, teñidas por el óxido de hierro en la arena, son el escenario de los safaris en 4×4, paseos en camello y campamentos beduinos al atardecer. El cambio de color de la arena según la luz —de dorado a rojo intenso— es uno de los espectáculos naturales más buscados por los visitantes.

Cuándo ir

De noviembre a marzo las temperaturas son suaves (20-30°C), ideales para el desierto y las actividades al aire libre. De junio a septiembre el calor supera los 40°C y la humedad costera lo hace aún más intenso, por lo que la mayoría de la vida se traslada a espacios con aire acondicionado.

Conclusión

Los Emiratos Árabes Unidos combinan en un espacio pequeño el desierto más puro, montañas áridas, oasis milenarios y la arquitectura más futurista del planeta, un contraste que pocos países logran reunir en una sola visita.

Ciudades principales de los Emiratos Árabes Unidos

Abu Dabi, la capital, alberga la imponente mezquita Sheikh Zayed y buena parte de la riqueza petrolera del país. Dubái, la ciudad más conocida internacionalmente, reúne el Burj Khalifa, el edificio más alto del mundo, y centros comerciales de escala descomunal construidos en pleno desierto. Sharjah, pegada a Dubái, se promociona como la capital cultural de los Emiratos, con varios museos y un centro histórico restaurado.

Paisajes bonitos