Myanmar, antigua Birmania, es un país de miles de pagodas doradas, llanuras sembradas de templos milenarios y un lago donde los pescadores reman de pie con una técnica única en el mundo. Décadas de aislamiento internacional mantuvieron intacto un paisaje cultural y natural que hoy sigue siendo uno de los menos conocidos del sudeste asiático.

La llanura de Bagan

Más de 2.000 templos y pagodas budistas de ladrillo rojizo se extienden sobre una llanura junto al río Irrawaddy, construidos entre los siglos XI y XIII. Ver el amanecer con decenas de globos aerostáticos sobrevolando este bosque de templos es una de las imágenes más icónicas de todo el sudeste asiático.

La llanura de templos de BaganLa llanura de templos de Bagan

El lago Inle

Un lago de aguas tranquilas en las montañas de Shan, famoso por los pescadores intha, que reman de pie con una pierna enroscada en el remo para tener las manos libres con las redes, una técnica exclusiva de esta región. Sus jardines flotantes de tomates y sus pueblos construidos sobre pilotes completan un paisaje acuático único.

Los pescadores del lago InleLos pescadores del lago Inle

La pagoda dorada de Shwedagon

En Yangón, una estupa budista cubierta de oro genuino y coronada por un diamante de 76 quilates, considerada uno de los lugares sagrados más importantes del budismo. Su cúpula dorada, visible desde buena parte de la ciudad, brilla con una intensidad distinta según la hora del día.

La pagoda dorada de ShwedagonLa pagoda dorada de Shwedagon

La Roca de Oro (Kyaiktiyo)

Una roca dorada que se equilibra, aparentemente de manera imposible, en el borde de un acantilado en las montañas de Mon, sostenida según la tradición por un cabello de Buda. Peregrinos de todo el país suben a pie o en camiones hasta este santuario, uno de los lugares de peregrinación más venerados de Myanmar.

La Roca de Oro (Kyaiktiyo)La Roca de Oro (Kyaiktiyo)

Las montañas de Mrauk U

En el estado de Rakáin, los restos de una antigua capital con cientos de templos y estupas dispersos entre colinas verdes, a menudo comparada con Bagan pero mucho menos visitada. Su aislamiento geográfico ha mantenido un paisaje arqueológico casi intacto, lejos de las rutas turísticas convencionales.

Cuándo ir

La estación seca y fresca, de noviembre a febrero, ofrece el mejor clima para recorrer Bagan y el lago Inle. De marzo a mayo el calor se intensifica considerablemente, y la estación de lluvias, de junio a octubre, dificulta el acceso a muchas zonas rurales.

Conclusión

Myanmar reúne una de las mayores concentraciones de templos budistas del planeta, un lago con una técnica de pesca única en el mundo y una roca sagrada que desafía el equilibrio, un paisaje cultural y natural que décadas de aislamiento han mantenido excepcionalmente bien conservado.

Ciudades principales de Myanmar

Naipyidó es la capital oficial desde 2005, una ciudad construida casi desde cero con avenidas desproporcionadamente anchas para su escaso tráfico. Rangún (Yangón), la antigua capital y mayor ciudad del país, alberga la pagoda dorada de Shwedagon. Mandalay, segunda ciudad y antigua capital real, es un gran centro religioso budista. Bagan, con más de dos mil templos y pagodas repartidos por la llanura, es una de las postales más reconocibles del sudeste asiático.

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