Colombia es el único país de Sudamérica con costa tanto en el Pacífico como en el Caribe, y su territorio atraviesa los Andes, la Amazonía y el desierto en apenas unos cientos de kilómetros. Esa variedad geográfica le ha dado paisajes tan distintos como un río que durante unas semanas al año se tiñe de cinco colores, las palmeras más altas del mundo y un desierto rojizo en pleno corazón del país.
Caño Cristales, el río de los cinco colores
En el Parque Nacional de la Sierra de la Macarena, el río Caño Cristales se tiñe de rojo, amarillo, verde, azul y negro entre finales de julio y principios de noviembre, cuando una planta acuática endémica (Macarenia clavigera) florece con el nivel de agua y la luz solar adecuados. Fuera de esa ventana muy concreta, el río vuelve a un aspecto transparente convencional, lo que hace que el momento de la visita sea determinante.
Caño Cristales, el río de los cinco coloresEl Valle del Cocora
En el eje cafetero, cerca de Salento, el Valle del Cocora alberga las palmeras de cera del Quindío, declaradas árbol nacional de Colombia, que pueden superar los 60 metros de altura —las palmeras más altas del mundo—. Se elevan en soledad sobre praderas verdes rodeadas de niebla, en un paisaje que cambia de luz constantemente por la humedad propia de la zona cafetera.
Valle del CocoraEl Parque Nacional Tayrona
En la costa caribeña, cerca de Santa Marta, el Parque Tayrona combina selva tropical que llega literalmente hasta la arena con playas de aguas cristalinas protegidas por arrecifes de coral. Es uno de los pocos lugares del mundo donde la Sierra Nevada de Santa Marta —la montaña costera más alta del planeta, a menos de 50 kilómetros del mar— se puede ver directamente desde el agua del Caribe.
Parque TayronaEl desierto de la Tatacoa
En el departamento del Huila, la Tatacoa es un desierto rojizo y gris de formaciones erosionadas en forma de laberinto, resultado de la erosión de sedimentos antiguos. Por su altitud moderada y su escasa contaminación lumínica, es también uno de los mejores lugares de Colombia para la observación astronómica, con un observatorio local que organiza sesiones nocturnas de telescopio para ver los anillos de Saturno o las lunas de Júpiter.
Desierto de la TatacoaLa Ciudad Perdida
En la Sierra Nevada de Santa Marta, la Ciudad Perdida (Teyuna) es un asentamiento arqueológico de la cultura tayrona, varios siglos más antiguo que Machu Picchu, redescubierto en los años 70. Solo se puede llegar tras una caminata de entre cuatro y seis días a través de selva densa, ríos que hay que cruzar a pie y más de mil doscientos escalones de piedra originales, lo que la convierte en una de las rutas de trekking más exigentes —y menos masificadas— de Sudamérica.
San Andrés, el mar de los siete coloresSan Andrés y el mar de los siete colores
En pleno mar Caribe, a más de 700 kilómetros de la Colombia continental pero mucho más cerca de Nicaragua, la isla de San Andrés es conocida como «el mar de los siete colores» por los distintos tonos de azul y turquesa que produce la variación de profundidad sobre su plataforma coralina, una de las más extensas del Caribe.
Cuándo ir
Caño Cristales solo tiene sentido visitarlo entre julio y noviembre, cuando el río muestra sus colores. El resto del país, por su proximidad al ecuador, mantiene temperaturas bastante estables todo el año, aunque con dos estaciones secas (diciembre-marzo y julio-agosto) que facilitan el senderismo en la Sierra Nevada y la Ciudad Perdida. El Caribe colombiano (Tayrona, San Andrés) se disfruta mejor fuera de la temporada de huracanes, entre diciembre y abril.
Conclusión
De un río que se tiñe de cinco colores a las palmeras más altas del mundo, pasando por un desierto rojizo y una ciudad perdida más antigua que Machu Picchu, Colombia ofrece una variedad de paisajes que muchos viajeros todavía descubren por primera vez.
