Túnez es el país más pequeño del Magreb, pero concentra una variedad de paisajes que sorprende: costas mediterráneas de aguas turquesa, el desierto del Sahara con sus dunas doradas, pueblos blancos colgados sobre acantilados y oasis de palmeras en pleno desierto. Un cruce de civilizaciones fenicia, romana, árabe y francesa escrito en su propia geografía.

El desierto del Sahara y las dunas de Douz

Conocida como la «puerta del Sahara», Douz es el punto de partida clásico para adentrarse en el mar de dunas doradas del desierto tunecino. Los paseos en camello al atardecer, cuando la arena se tiñe de naranja y rosa, son la imagen más icónica del Sahara en Túnez.

Las dunas de Douz, puerta del SaharaLas dunas de Douz, puerta del Sahara

El Chott el Jerid

Un lago salado seco de más de 7.000 km², el más grande del Sahara, donde la superficie blanca de sal se extiende hasta el horizonte y produce espejismos reales por efecto del calor. Cruzarlo en coche es como atravesar un paisaje lunar sin referencia alguna de escala.

El Chott el JeridEl Chott el Jerid

Sidi Bou Said

Un pueblo encalado en blanco y azul sobre un acantilado que mira al golfo de Túnez, con calles empedradas, buganvillas y terrazas de café con vistas al Mediterráneo. Es uno de los paisajes urbanos más fotografiados del norte de África, y una de las principales inspiraciones del propio color «azul Mediterráneo».

Sidi Bou SaidSidi Bou Said

Las ruinas de Cartago

Los restos de una de las ciudades más poderosas de la Antigüedad, con las termas de Antonino sobre un acantilado que domina el mar. El contraste entre las columnas romanas, el Mediterráneo azul y los jardines de ficus centenarios compone un paisaje histórico único en la costa tunecina.

Las ruinas de CartagoLas ruinas de Cartago

El oasis de Chebika

Un oasis de montaña en el borde del Sahara, con una cascada que cae entre palmeras sobre rocas rojizas, en un contraste brutal con el desierto árido que lo rodea. Las gargantas cercanas de Tamerza y Mides, con sus cañones de roca ocre, completan uno de los paisajes más dramáticos del interior del país.

El oasis de ChebikaEl oasis de Chebika

La isla de Djerba

Una isla del Mediterráneo frente a la costa sureste, con playas de arena blanca, extensos palmerales y pueblos de arquitectura tradicional bereber de cúpulas blancas. Su ritmo tranquilo y sus aguas poco profundas la convierten en uno de los destinos de playa más apreciados del país.

El Gran Erg Oriental y Ksar Ghilane

Un oasis con aguas termales naturales en pleno corazón del Gran Erg Oriental, rodeado de dunas que se extienden sin interrupción hasta Libia. Los restos de un fuerte romano, semienterrado en la arena, recuerdan que incluso en el desierto más profundo hubo fronteras del Imperio.

Cuándo ir

La primavera (marzo-mayo) y el otoño (septiembre-noviembre) ofrecen temperaturas suaves ideales tanto para la costa como para el desierto. El verano es intenso en el Sahara, con temperaturas que superan los 40°C, mientras que el invierno trae noches muy frías en las zonas desérticas.

Conclusión

Túnez demuestra que un país pequeño puede contener el desierto más icónico del planeta, acantilados mediterráneos pintados de blanco y azul, y ruinas que hablan de milenios de historia, todo a pocas horas de distancia entre sí.

Ciudades principales de Túnez

Túnez, la capital, conserva una de las medinas mejor conservadas del norte de África, Patrimonio de la Humanidad. Susa, en la costa, es el gran destino de playa del país. Cartago, cerca de la capital, conserva ruinas de la antigua civilización que rivalizó con Roma. Kairouan es considerada una de las ciudades más sagradas del islam, con una de las mezquitas más antiguas del norte de África.

Paisajes bonitos