Nueva Zelanda, formada por dos islas principales en pleno Pacífico sur, concentra fiordos glaciares, volcanes activos, glaciares que descienden casi hasta el nivel del mar y cuevas iluminadas por millones de pequeños gusanos bioluminiscentes. Su naturaleza casi intacta —y su aislamiento geográfico, que permitió la evolución de especies únicas— la convirtió en escenario de la Tierra Media en las películas de «El Señor de los Anillos».
Milford Sound, en Fiordland
En el suroeste de la Isla Sur, Milford Sound es en realidad un fiordo, no una bahía, tallado por glaciares durante la última edad de hielo. Acantilados de hasta 1.200 metros caen casi en vertical sobre un agua que puede estar en calma absoluta o agitada por lluvias torrenciales —la zona recibe más de 6.000 mm de lluvia al año, una de las más húmedas del planeta—, que alimentan docenas de cascadas temporales a lo largo de las paredes del fiordo.
Milford Sound, FiordlandEl Parque Nacional de Tongariro
Con tres volcanes activos —Tongariro, Ngauruhoe y Ruapehu—, este parque fue el primero de Nueva Zelanda y uno de los primeros del mundo, y está declarado Patrimonio de la Humanidad tanto por su valor natural como cultural para el pueblo maorí. El Tongariro Alpine Crossing, de unos 19,4 kilómetros, es considerado uno de los mejores senderos de un solo día del mundo, atravesando cráteres volcánicos y los famosos Lagos Esmeralda, de un verde intenso producido por minerales disueltos.
Tongariro Alpine CrossingLos glaciares Franz Josef y Fox
En la costa oeste de la Isla Sur, estos dos glaciares descienden desde los Alpes del Sur hasta zonas de selva templada a muy baja altitud, un fenómeno poco habitual fuera de las regiones polares. Aunque ambos han retrocedido de forma notable en las últimas décadas por el cambio climático, siguen siendo accesibles en caminatas guiadas sobre el propio hielo, o se pueden sobrevolar en helicóptero para ver de cerca sus grietas y cuevas de hielo azul.
Glaciar Franz JosefEl lago Tekapo y sus cielos estrellados
En el centro de la Isla Sur, el lago Tekapo tiene un color turquesa intenso producido por el «harina de roca», sedimentos finísimos arrastrados por los glaciares que permanecen en suspensión en el agua. En verano, sus orillas se cubren de lupinos de colores. Toda la región del Mackenzie Basin, alrededor del lago, está declarada Reserva Internacional de Cielo Oscuro, una de las zonas más grandes del mundo con esta protección contra la contaminación lumínica, ideal para observación astronómica.
Lago TekapoLas cuevas de Waitomo
En la Isla Norte, las cuevas de Waitomo albergan colonias de Arachnocampa luminosa, una especie de luciérnaga exclusiva de Nueva Zelanda cuyas larvas emiten una luz azul verdosa para atraer a sus presas. El techo de algunas cavidades, como la Glowworm Grotto, parece un cielo estrellado en miniatura cuando se recorre en barca por el río subterráneo, en completa oscuridad y silencio.
La Bahía de las Islas
En el extremo norte de la Isla Norte, la Bay of Islands reúne 144 islas en una bahía subtropical de aguas templadas, con playas de arena blanca y una intensa vida marina que incluye delfines y, en temporada, ballenas. Es también uno de los lugares con mayor importancia histórica del país: en Waitangi se firmó en 1840 el tratado fundacional entre la Corona británica y los jefes maoríes.
Bahía de las IslasRotorua y su actividad geotérmica
En el corazón de la Isla Norte, Rotorua se asienta sobre una zona volcánica activa, con géiseres, piscinas de barro burbujeante y manantiales de aguas termales de colores intensos producidos por distintos minerales, muy similares en origen a los de Yellowstone. El olor a azufre es constante en buena parte de la ciudad, un recordatorio de la actividad geológica que sigue bajo la superficie.
Cuándo ir
Nueva Zelanda está en el hemisferio sur, con el verano entre diciembre y febrero. Ese es el mejor momento para Fiordland y los grandes senderos de montaña, cuando la nieve se ha retirado de los pasos altos. El otoño (marzo-mayo) ofrece colores de hoja caduca en el centro de la Isla Sur, mientras que el invierno (junio-agosto) es la temporada de esquí en los Alpes del Sur y también la mejor época para ver auroras australes desde el extremo sur del país.
Conclusión
De los fiordos glaciares de Milford Sound a las cuevas iluminadas por luciérnagas, pasando por volcanes activos y glaciares que llegan casi hasta la selva, Nueva Zelanda ofrece una concentración de paisajes extremos poco habitual para un país de su tamaño.
